La segmentación es el proceso de dividir el mercado en grupos de potenciales clientes con características, comportamientos o necesidades comunes. Para definir un segmento, el grupo debe tener características lo suficientemente homogéneas al interior como para que pueda reconocerse y, como grupo, debe ser lo suficientemente distinto de otros para que sea claramente diferenciable.
Las variables demográficas de edad, género o lugar de residencia son las básicas y son siempre necesarias. No obstante, cada vez resultan menos relevantes en el desarrollo de una estrategia de marketing.
Ahora, la complejidad de los mercados exige mayor creatividad y conocimiento, y apela a segmentaciones basadas en variables menos evidentes, pero como gustos, preferencias, hábitos o estilos de vida.
La segmentación de mercado usualmente parte de una de estas dos consideraciones:
• Se basa en los beneficios que buscan los clientes
• Se basa en características observables de los consumidores
Una vez definida la lógica de la segmentación y tras obtener todos los datos sobre las características de los consumidores de ese segmento, lo importante es generar un perfil lo más detallado posible con el fin de desarollar una estrategia lo más acoplada a esa realidad y permita reducir el riesgo de fracaso.
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